En el mundo de la cerveza artesanal, donde la creatividad no conoce límites y la tradición se reinventa en cada lote, nace una joya líquida que está revolucionando el panorama internacional: Beer Nostrum, una oyster stout catalana fermentada durante meses en el fondo marino del Delta del Ebro. ¿Una cerveza con ostras? Sí. ¿Fermentada en ánforas bajo el agua? También. ¿Galardonada como una de las mejores del mundo? Por supuesto.
Este artículo te sumerge —literalmente— en la historia de esta cerveza única, su elaboración, su perfil sensorial y el impacto que está teniendo tanto en el sector cervecero como en el medio ambiente. Porque cuando innovación, territorio y tradición se dan la mano, el resultado puede ser tan asombroso como una oyster stout submarina.

Qué es una oyster stout
Antes de profundizar en el caso de Beer Nostrum, conviene entender el estilo del que hablamos. La oyster stout es una variedad de cerveza stout, oscura y robusta, cuya peculiaridad es que incorpora ostras reales durante el proceso de elaboración.
Aunque en sus inicios —allá por el siglo XIX— las ostras se servían como aperitivo en tabernas donde se bebía stout, algunas cerveceras comenzaron a experimentar añadiéndolas directamente al hervido del mosto. El resultado era una cerveza con un sutil toque marino, un aporte mineral y una cremosidad distintiva. Hoy, la oyster stout es un estilo minoritario, pero valorado por su singularidad y por el desafío técnico y creativo que representa.
Nacida en Barcelona, criada en el mar
Beer Nostrum es una creación de La Cervesera Artesana, un pequeño y veterano brewpub del barrio de Gràcia, en Barcelona. Fundado en 1996, el local siempre ha apostado por la innovación, pero con esta cerveza han ido mucho más allá.
Tras nueve años de investigación y desarrollo, el equipo liderado por Olaf Martí ha conseguido perfeccionar una técnica de fermentación submarina en ánforas cerámicas, que reposan entre 4 y 6 metros de profundidad en viveros de ostras del Delta del Ebro. La elección del lugar no es casual: se trata de una Reserva de la Biosfera, rica en biodiversidad y con tradición marisquera.
Las botellas pasan seis a ocho meses sumergidas, aprovechando el balanceo natural del mar, que actúa como un agitador gravitacional y mantiene las levaduras en suspensión. Este movimiento continuo genera una fermentación homogénea y lenta, que potencia la textura sedosa y el perfil salino de la oyster stout.
Además, cada botella emerge recubierta de corales, algas y conchas, convirtiéndose en una pieza irrepetible, casi escultórica. No solo se bebe: se admira.

Cerveza con conciencia
Más allá de su propuesta estética y organoléptica, Beer Nostrum es también un proyecto con vocación medioambiental. Gracias a la colaboración con el IRTA y la Universitat Rovira i Virgili, se están estudiando los beneficios del proceso para la captura de CO₂ y la regeneración de fauna marina en los viveros.
En este sentido, Beer Nostrum forma parte del movimiento hacia la economía azul, que apuesta por una relación armoniosa entre producción y ecosistemas marinos. Es un ejemplo de cómo una cerveza puede ser no solo deliciosa, sino también aliada del planeta.
El sabor del mar… sin exagerar
¿Y cómo sabe esta oyster stout? A diferencia de lo que muchos podrían imaginar, no es una cerveza “a marisco”. El uso de ostras no busca un sabor pronunciado, sino un matiz mineral, yodado y elegante, que se suma al carácter tostado, achocolatado y robusto típico del estilo.
Beer Nostrum tiene 10 % de alcohol, baja carbonatación, espuma compacta y aromas que van del café al regaliz, con un fondo salino que recuerda a la brisa marina. En boca es untuosa, cálida, profunda. Invita a sorber lentamente, como un buen vino generoso.
Maridaje de altura
La oyster stout es un estilo que, bien ejecutado, ofrece infinitas posibilidades gastronómicas. Esta en particular pide mariscos crudos, ostras frescas, mejillones al vapor o incluso sashimi. Pero también se atreve con quesos azules, carnes rojas o postres de chocolate negro con sal marina.
No es una cerveza para tomar en cantidad, sino en contexto. Ideal para cerrar una cena especial o como protagonista de una cata con maridajes osados.
Reconocimiento mundial
Beer Nostrum no ha pasado desapercibida. En 2024, se alzó con la medalla de oro en el European Beer Star en la categoría freestyle, dedicada a las propuestas que rompen moldes. Un año más tarde, recibió el Premio a la Innovación «Molina for Brewers» en el Barcelona Beer Challenge, confirmando que la oyster stout catalana no era solo una curiosidad, sino una verdadera revolución líquida.
Exclusividad limitada
Parte del encanto de Beer Nostrum es su producción limitada: solo se elaboran unas 900 botellas por tirada, disponibles únicamente en el brewpub de Barcelona. Su precio ronda los 42 euros, y con estuche de presentación sube a 50 €. Una cifra que no espanta a los amantes de la cerveza extrema o los coleccionistas.
La botella, cubierta de sedimentos marinos y corales, es una obra de arte en sí misma. Quien la compra, no solo adquiere una bebida, sino una historia embotellada.
Reflexión final: el mar como bodega
En un mundo donde muchas cervezas se parecen entre sí, proyectos como Beer Nostrum destacan por su capacidad de sorprender, emocionar y conectar con el territorio. Esta oyster stout no solo revaloriza las ostras del Delta del Ebro —históricamente poco apreciadas—, sino que demuestra que la cerveza artesanal todavía tiene mares por explorar.
¿Será este el inicio de una nueva corriente? ¿Veremos porter madurados en cuevas submarinas o IPAs con fermentación en aguas termales? Quién sabe. Lo que está claro es que el futuro de la cerveza no solo está en la tierra… sino también bajo el agua.

