Tea Beer: cómo el té verde, el oolong y el pu-erh están revolucionando la cerveza artesanal
Durante años, la cerveza artesanal ha explorado casi cualquier ingrediente imaginable. Café, cacao, frutas, especias, chiles, miel, hierbas, madera, lactosa, vainilla o incluso sal han terminado encontrando su sitio dentro de una receta.
Pero hay un ingrediente con una complejidad aromática enorme que todavía resulta relativamente desconocido para muchos aficionados a la cerveza: el té.
Y no hablamos de echar una bolsita de té dentro de una pinta.
Las Tea Beer, o cervezas elaboradas con té, están desarrollando un territorio propio dentro del panorama craft gracias a la capacidad del té para aportar aromas florales, herbales, tostados, frutales, terrosos o incluso ahumados sin necesidad de recurrir a grandes cantidades de azúcar ni aumentar excesivamente el cuerpo de la cerveza.
La tendencia ha alcanzado además un punto especialmente significativo en 2026. El World Beer Cup incorporó específicamente Green Tea Beer y Other Tea Beer entre sus nuevas categorías, junto con otros estilos emergentes como Rice Lager o West Coast Pilsner.
Y la respuesta de los cerveceros no fue precisamente anecdótica: la categoría Tea Beer reunió 36 participantes en el World Beer Cup 2026. El oro fue para Helper Beer Archaic Forrest, la plata para Ceylon Black Tea Beer de NBeer Craft Brewing y el bronce para Breakside White Tea Lager.
Algo se está moviendo.
¿Qué es una Tea Beer?
Una Tea Beer es una cerveza en cuya elaboración se utiliza té de forma suficientemente relevante como para contribuir al perfil aromático y gustativo final.
La base cervecera puede ser prácticamente cualquier cosa.
Podemos encontrar lagers con té verde, Saison con té blanco, cervezas de trigo aromatizadas con jazmín, Pale Ale con Earl Grey o elaboraciones oscuras acompañadas de té negro o pu-erh.
La clave no está simplemente en añadir té.
Está en conseguir que cerveza y té funcionen como una única bebida.
Si la cerveza domina completamente, el té se convierte en un adorno.
Si el té resulta excesivamente astringente, podemos terminar con una cerveza seca y agresiva.
El reto consiste en encontrar equilibrio.
Y precisamente por eso resulta un terreno tan interesante para los cerveceros.
Té y cerveza comparten algo fundamental: ambos productos obtienen buena parte de su complejidad de materias primas vegetales cuyos aromas dependen enormemente de variedad, origen y procesado.
Un lúpulo Citra no sabe igual que un Saaz.
Y un Sencha japonés tampoco tiene demasiado que ver con un Assam indio o un pu-erh fermentado de Yunnan.
Las posibilidades son enormes.

Té verde: probablemente la puerta de entrada
El té verde es uno de los candidatos más naturales para trabajar con cerveza.
Sus hojas reciben un procesamiento que limita la oxidación, permitiendo conservar perfiles relativamente frescos y vegetales.
Dependiendo del origen y del método de producción podemos encontrar aromas que recuerdan a:
hierba recién cortada, hojas verdes, flores, algas, frutos secos, cítricos o incluso notas ligeramente dulces.
Eso abre bastantes posibilidades cerveceras.
Un té verde delicado puede funcionar muy bien con una lager clara, una Pilsner, una Kölsch o determinadas cervezas de trigo.
Aquí existe además una interesante conexión con el lúpulo.
Los perfiles herbales y vegetales de determinados tés pueden complementar variedades nobles como Saaz, Hallertau o Tettnang.
Pero también pueden combinarse con lúpulos modernos de carácter cítrico.
Imaginemos una lager seca con té verde y un ligero toque de Motueka.
Lima, hierba fresca y cereal.
La frontera entre lúpulo y té empieza a difuminarse.
Precisamente esta creciente identidad explica que el World Beer Cup decidiera separar específicamente Green Tea Beer dentro de sus nuevas incorporaciones para 2026.
Matcha: cuando el té también cambia el aspecto
Dentro del universo del té verde existe un ingrediente especialmente llamativo: matcha.
A diferencia de una infusión convencional, donde las hojas se retiran después de extraer sus componentes, el matcha se presenta molido hasta convertirse prácticamente en un polvo.
Eso significa que puede modificar no solo aroma y sabor.
También puede cambiar el color y la textura.
En cerveza podría aportar tonalidades verdosas, carácter vegetal intenso y una sensación relativamente marcada en boca.
Pero precisamente por su intensidad exige cautela.
Utilizar demasiado matcha puede provocar una cerveza vegetal, amarga y astringente.
Aquí aparece una regla bastante habitual cuando trabajamos con ingredientes especiales:
más no significa necesariamente mejor.
Una buena Tea Beer debería permitir reconocer el ingrediente sin convertir la experiencia en beber una taza de té con gas y alcohol.
Oolong: probablemente uno de los tés más interesantes para la cerveza
Si el té verde resulta fresco y vegetal, el oolong abre un territorio mucho más amplio.
Los oolong son tés parcialmente oxidados.
Dependiendo del nivel de oxidación y del procesado pueden situarse sensorialmente entre un té verde y un té negro.
Y eso significa que pueden presentar perfiles muy diversos:
florales, melocotón, miel, fruta madura, frutos secos, madera o suaves notas tostadas.
Desde el punto de vista cervecero, esto resulta fantástico.
Un oolong floral podría trabajar extraordinariamente bien con una Saison.
Uno más tostado puede encontrar su lugar junto a una Vienna Lager, una Amber Ale o incluso una Brown Ale.
También podemos jugar con lúpulos.
Un oolong con perfiles de fruta de hueso junto a variedades como Nectaron o determinados lúpulos neozelandeses podría generar combinaciones aromáticas realmente interesantes.
Aquí ya no estamos utilizando el té únicamente como aromatizante.
Estamos tratando el té casi como trataríamos una variedad de lúpulo.
Seleccionándolo por su perfil.
Té negro: intensidad sin necesidad de maltas oscuras
El té negro presenta un nivel de oxidación mayor y suele desarrollar perfiles más intensos.
Dependiendo de su procedencia podemos encontrar:
malta, frutos secos, miel, madera, frutas maduras, especias o ligeros recuerdos terrosos.
Algunas variedades pueden encajar especialmente bien con cervezas de mayor estructura.
Una Amber Ale con té negro.
Una Porter ligera con Assam.
Una Belgian Dubbel con té negro especiado.
O incluso una lager oscura acompañada de un té de carácter maltoso.
De hecho, la medalla de plata del World Beer Cup 2026 dentro de Tea Beer fue precisamente para Ceylon Black Tea Beer, elaborada por NBeer Craft Brewing en Chengdu, China.
Que una cerveza con té negro alcance el podio en una competición internacional demuestra perfectamente que el concepto puede ir mucho más allá de una curiosidad experimental.
Té blanco: sutileza máxima
El té blanco es probablemente uno de los más delicados.
Su procesamiento mínimo permite conservar perfiles extremadamente sutiles que pueden recordar a:
flores, miel suave, fruta blanca o hierbas delicadas.
Precisamente por eso exige una base cervecera que no lo atropelle.
Una Imperial IPA probablemente sería un compañero bastante poco educado.
Una lager ligera, una Saison delicada o una cerveza de trigo pueden funcionar mucho mejor.
El bronce del World Beer Cup 2026 fue para Breakside White Tea Lager, de Breakside Brewery.
El nombre ya resulta bastante revelador.
Té blanco.
Lager.
Dos elementos basados en la precisión y la sutileza.
No hace falta montar un espectáculo aromático para producir una cerveza interesante.

Pu-erh: cuando la cerveza entra en territorio fermentado
Y llegamos probablemente al té más fascinante para cualquier aficionado a los fermentados.
El pu-erh.
Originario de China y especialmente asociado a Yunnan, el pu-erh pasa por procesos microbianos de fermentación y envejecimiento que pueden desarrollar aromas profundamente diferentes de otros tés.
Podemos encontrar notas:
terrosas, de madera húmeda, bosque, cuero, frutos secos, tabaco o fruta madura.
¿Suena familiar?
Muchos de esos descriptores aparecen también en cerveza.
Especialmente en cervezas envejecidas, fermentaciones mixtas, Brettanomyces o determinadas cervezas oscuras.
Aquí se abre un territorio tremendamente interesante.
Un pu-erh puede funcionar con:
Brown Ale, Porter, Old Ale, Saison envejecida o incluso cervezas de fermentación mixta.
Una combinación bien diseñada podría generar capas aromáticas en las que resulte difícil distinguir dónde termina la cerveza y dónde empieza el té.
Eso es exactamente lo que debería buscar una buena Tea Beer.
¿Cómo se añade el té a la cerveza?
No existe un único método.
El té puede incorporarse en diferentes momentos del proceso.
Una opción es añadirlo durante fases calientes, utilizando el mosto como medio de extracción.
Pero aquí aparece un riesgo importante: temperatura y tiempo de contacto afectan enormemente a la extracción de taninos.
Una sobreextracción puede producir demasiada astringencia.
Por ese motivo algunos cerveceros prefieren trabajar con infusiones realizadas por separado.
Otra opción es una extracción en frío.
El cold steeping puede permitir obtener aromas más delicados reduciendo determinados componentes amargos y astringentes.
También puede añadirse una infusión terminada durante fases posteriores de producción.
Cada técnica permite controlar de manera diferente:
intensidad, aroma, amargor y astringencia.
Y ahí reside buena parte del reto técnico.
El té no debe utilizarse exactamente igual que el lúpulo.
Aunque tenga algunas semejanzas sensoriales, su comportamiento durante la extracción es diferente.
Té y lúpulo: más parecidos de lo que parece
Esta es probablemente una de las conexiones más interesantes.
Tanto el té como el lúpulo contienen numerosos compuestos aromáticos capaces de generar perfiles:
cítricos, florales, herbales, frutales o especiados.
Eso permite crear relaciones de complementariedad.
Un té verde puede reforzar el carácter herbal de ciertos lúpulos.
Un Earl Grey puede combinar con lúpulos cítricos gracias a su perfil de bergamota.
Un oolong frutal puede trabajar con variedades de lúpulo orientadas a fruta de hueso.
Pero también podemos buscar contraste.
Una cerveza maltosa puede equilibrarse con un té más seco y floral.
Una cerveza ligeramente dulce puede ganar tensión gracias a la astringencia controlada del té.
Las combinaciones son prácticamente infinitas.
Y esto introduce una nueva dimensión dentro del diseño sensorial de una cerveza.
Durante décadas hablamos de:
- malta + lúpulo + levadura.
Ahora podemos pensar en:
- malta + lúpulo + levadura + té.
¿A qué sabe una cerveza con té?
La respuesta más correcta sería:
depende.
Y mucho.
Una Green Tea Lager puede ser ligera, floral y vegetal.
Una Saison con oolong puede ofrecer fruta, flores y especias.
Una cerveza con té negro puede resultar maltosa y seca.
Y una cerveza con pu-erh puede convertirse en una experiencia profundamente terrosa y compleja.
Eso convierte a Tea Beer en una categoría especialmente interesante para una cata.
No estamos hablando de un estilo cerrado.
Estamos hablando de un territorio de experimentación sensorial.
Y esa diferencia es importante.
¿La cafeína permanece en la cerveza?
Puede hacerlo.
El té contiene cafeína, aunque la cantidad varía considerablemente dependiendo de variedad, cantidad utilizada y método de extracción.
Por tanto, una cerveza elaborada con té podría contener cierta cantidad de cafeína.
Eso no significa que deba considerarse automáticamente una bebida energética ni que vaya a presentar cantidades especialmente elevadas.
La concentración final depende de la formulación.
Pero es un aspecto que el elaborador debería tener presente y que puede resultar interesante explicar al consumidor.
Alcohol y cafeína no dejan de ser sustancias con efectos fisiológicos distintos, así que conviene evitar vender estas cervezas mediante mensajes que puedan sugerir beneficios energéticos engañosos.
Aquí, como siempre, mejor hablar de sabor que de milagros.
El World Beer Cup legitima la categoría
Quizá uno de los mejores indicadores de que estamos ante algo más que una ocurrencia sea precisamente el World Beer Cup.
En 2026, la organización incorporó entre sus novedades Green Tea Beer y Other Tea Beer, reconociendo que existía suficiente diversidad de cervezas con té para ampliar la clasificación.
Finalmente, Tea Beer reunió 36 entradas.
El podio también resulta revelador:
oro para Helper Beer Archaic Forrest, plata para Ceylon Black Tea Beer y bronce para Breakside White Tea Lager.
Tres cervezas.
Tres interpretaciones.
Eso resume perfectamente la filosofía de la categoría.
No existe una única Tea Beer.
Existe todo un universo.
Una oportunidad extraordinaria para el maridaje
Si el té ofrece enormes posibilidades dentro de la receta, todavía tiene más cuando pensamos en gastronomía.
Una Green Tea Lager puede funcionar magníficamente con sushi, sashimi, pescados, marisco o verduras.
Una cerveza con oolong floral puede acompañar aves, quesos suaves o cocina asiática.
Una Tea Beer con té negro puede trabajar con carnes asadas, platos ahumados o quesos curados.
Y un pu-erh puede abrir combinaciones con:
setas, carnes estofadas, chocolate negro o determinados quesos de larga maduración.
Aquí aparece además una posibilidad todavía más interesante.
No limitarse a maridar cerveza con comida.
Podemos hacer algo completamente distinto:
maridar cerveza con té.
Cerveza + té: una cata con muchísimo potencial
Imaginemos una experiencia sensorial.
Primero probamos un té solo.
Analizamos aroma, textura, amargor, astringencia y persistencia.
Después probamos una cerveza elaborada con ese mismo tipo de té.
Y finalmente comparamos ambos productos.
Por ejemplo:
- Sencha → Green Tea Lager.
- Oolong → Saison con oolong.
- Té negro → Amber Ale con té.
- Pu-erh → cerveza oscura o de fermentación mixta.
De repente, el consumidor puede descubrir conceptos sensoriales presentes en ambos mundos.
- Astringencia.
- Oxidación.
- Fermentación.
- Aroma.
- Terroir.
- Temperatura de servicio.
- Incluso agua.
Porque tanto en cerveza como en té la composición del agua tiene un impacto extraordinario sobre el resultado.
Una cata de cerveza y té puede convertirse así en algo mucho más interesante que simplemente servir cuatro cervezas aromatizadas.
Puede convertirse en una experiencia alrededor de dos de las bebidas fermentadas e infusionadas más complejas del mundo.
Y precisamente ahí veo una oportunidad especialmente interesante para desarrollar una futura experiencia en Momentos Experience.
¿Es la Tea Beer una moda?
Probablemente veremos muchas cervezas experimentales con té durante los próximos años.
Algunas serán extraordinarias.
Otras sabrán sospechosamente parecido a olvidarse una bolsita dentro de una taza durante media hora.
Como ocurre con cualquier tendencia.
Pero hay varias razones para pensar que el concepto tiene recorrido.
El té ofrece una variedad aromática gigantesca.
Permite trabajar sin añadir necesariamente grandes cantidades de azúcar.
Tiene una cultura gastronómica enorme detrás.
Y conecta con una tendencia más amplia dentro del craft: buscar complejidad sin necesidad de aumentar siempre alcohol, dulzor o intensidad.
Durante años, innovar parecía significar añadir más.
- Más lúpulo.
- Más fruta.
- Más alcohol.
- Más densidad.
- El té propone algo diferente.
- Añadir matices.
Una lager con té verde puede resultar tremendamente ligera y, al mismo tiempo, ofrecer una complejidad aromática sorprendente.
Una Saison con oolong puede ser elegante sin necesidad de resultar explosiva.
Y una cerveza con pu-erh puede abrir perfiles completamente nuevos para consumidores acostumbrados a fermentaciones más complejas.
Quizá ese sea el verdadero atractivo de la Tea Beer.
No pretende sustituir al té.
Tampoco convertir toda cerveza en una infusión alcohólica.
Simplemente abre una nueva puerta.
Y cuando juntamos dos mundos con tanta historia, variedad y complejidad aromática como cerveza y té, detrás de esa puerta queda muchísimo por descubrir.

